Los delirios de la razón



"...El delirio, al contrario de lo que habitualmente se ha pensado, no es una falsedad, sino todo lo contrario, una verdad excesiva, un razonamiento hipertrofiado. El delirio, lo aparentemente irracional, tiene su lógica, una lógica compleja, excesiva, en la que todo tiene una razón, todo significa algo. El mundo del delirante es un mundo construido de un modo lógico, si bien con una lógica diferente a la real, con un sentido diferente al sentido común. Allí, aunque pensemos lo contrario, todo está en orden, todo remite a algo: es un mundo creado por y para el sujeto; no un mundo dado previamente al que el individuo debe “sujetarse”. El loco es aquel que posee todas las certezas, aquel que construye el mundo a su imagen y semejanza, aquel que necesita que todo cuando lo rodea sea un heimat literal, un hogar absoluto, un vientre materno. El loco, en cierto modo, en su aparente caos, vive instalado en el imperio de la lógica. Una lógica que no podemos comprender del todo.."
.  "... Al final de la razón, nos encontramos siempre la locura. Y después de ésta, la razón. A lo largo del día, nos hacemos los locos en un gran número de ocasiones, y eso, precisamente, para no volvernos locos del todo. Como sugiere Rovatti: “La discreta locura que necesitamos es, por tanto, la que nos permite ver (más que sentir) este muro, y quizá llamarlo con su propio nombre. Y luego, atrevernos a dar un paso fuera de la norma”...

"Hacerse el loco significa olvidar por un momento la razón, dejarla de lado, y seguir como si nada hubiese pasado. Porque si fuésemos completamente racionales, si quisiéramos llevar la razón hasta sus últimas consecuencias, estaríamos condenados a la sinrazón absoluta..."

Mañana le harán más pruebas a N. por el tumor que descubrieron ayer.
 A L. la siguen dando de baja sin ella entender porqué.
G. no se levanta de la cama porque no acepta su fin.
C. se está quedando solo en pellejo por cuidar a G.
J. y B. llaman para intentar llenar su insatisfactoria vida cobarde.
La Marquesa cada vez vuela mas lejos y yo soy incapaz de depositar mis energías en otra causa.
 Estos breves ejemplos en 10 Km. a la redonda; que miedo pensar más allá.





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