Matar la memoria

PREGUNTAS

"Cómo será limpiar el fondo del alma.
Dónde se esconderán los sueños que nunca se hicieron realidad.
Las alas de mariposas que están ahí asentadas en la boca del estómago para aletear
 y que tragues amargo aleteo constante dolor casi sin nombre...
Cómo sobrevivir sin que nos maten...y a nuestros sueños."
(ETHEL AGHEMO)




Él decidió llamarla Eli, ya que era el diminutivo de  la traducción de su nombre a su idioma natal. Se conocieron muy avanzada la noche de aquel sábado; día en el que ella incoscientemente había decidido matar su memoria e intentar despojarse del luto que ensombrecía su supervivencia.
Para ello esa misma tarde se acicaló como meses atrás acostumbraba, luciendo premeditadamente aquel escote que era su seña de identidad.
Estaba habituada a que los hombres ostentasen a su alrededor, pero hasta entonces su ánimo la cegaba de ojos y oídos. Aquel espécimen con ojos azules y cabeza rapada le sedujo con su sonrisa, vitalidad y ganas de hacer.
Se dejó llevar al comprobar que aquel varón rudo, procedente del monte, era a su vez entregado, afable, tierno, afectuoso, cordial y cortés.
Que más podía  pedir para abandonar sus recuerdos mas recientes y centrarse en los acontecimientos presentes.
Se dejó hacer y embaucar como tiempo atrás en que lo único que le importaba era el momento presente sin anhelar profundidades.
Lo apoderó.
Obtuvo esos instantes mágicos en los que el contacto con otra piel, otras manos, olores, tactos y palabras la rescataban de su quebranto.
Consiguió alcanzar esa misteriosa y extraordinaria sensación de hechizo al buscar el alma con su mirada en los profundos ojos azules de su "partenaire" en el instante más exaltado de la conexión.




Misión cumplida, ya le esperaban días distintos, diferentes, en los cuales su pensamiento se centraba en los hechos más recientes dejando atrás el doloroso pasado.
Ya solo le quedaba a su ánimo disfrutar acontecimientos. Que no tardaron en mostrarse cuando horas después y en días sucesivos recibió dos llamadas de procedencias distintas y las cuales no atendió.
Aquella desgana y dejadez de no corresponder  le indujo a pensar si realmente había conseguido el  propósito de asesinar la voluntad  de su subconsciente o por el contrario permanecería perenne en su memoria histórica.




No importaba, que mas daba.
Según su estado de pujanza e ímpetu se apodedaría del recuerdo que más le atrajese porque ya estaba capacitada para crear nuevas memorias o cobijarse en las pasadas.
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