LA PIEL QUE TU HABITAS



Tu piel....
Extremadamente suave ante el armazón que lo habita.
Tu piel...
Un manto descuidado con la misma sencillez que tus pensamientos.
Tu piel...
Tan natural como tus doctrinas.
Tu piel...
Enseñanza sin hastío de tus propias creencias.


Porque tu piel me ha enseñado a vivir la pasión como una nueva forma de bailar un tango...
Con júbilo y carente de tormento.



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