FÁBULA


Así es Ilargi (Luna); un mastín del pirineo que el "Señor O" trajo a su cabaña de madera la semana pasada.
Ilargi tiene dos años de vida, de los cuales la mayor parte de ellos los ha pasado atada a una corta cadena.
 Cuando llegó  estaba delgada y su carácter era triste, arisco y con poco cariño para dar.
En tan solo dos días el cambio en ella ha sido evidente.
Ahora es alegre y jovial  además de lista, obediente y dócil.

Cuando la contemplo al jugar con ella me pregunto si a cualquier animal le ocurrirá lo mismo...
Es decir:
Si a nosotros mismos (infantes, jóvenes o maduros)  nos cotan la libertad, intentando dominar o minar nuestro carácter ó elección de nuestro propio albedrío. ¿Variará nuestra capacidad de sentirnos felices y la disposición de dar afecto?.
Si, ¿No?. Por mucho que queramos poseer; apretando,oprimiendo,dominando, subyugando no conseguiremos la esencia y/o existencia de lo amado.



Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.

Pero así,
habría dejado de ser pájaro.

Y yo...
yo lo que amaba era un pájaro.

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